Si llevas un tiempo abriendo sobres, seguro que ya te has cruzado con ellas: las cartas Pokémon graduadas, esas que van dentro de una funda rígida sellada con una etiqueta y una nota del 1 al 10. En Vigo cada vez se ven más en los grupos de intercambio y en las quedadas de coleccionistas, y la pregunta que todo el mundo se hace es la misma: ¿merece la pena graduar una carta o es tirar el dinero? En esta guía te explicamos qué significa esa nota, quién la pone, cuándo compensa y qué hacer con tus cartas mientras decides.

Qué son las cartas Pokémon graduadas

Graduar una carta consiste en enviarla a una empresa especializada que la examina, le asigna una nota según su estado de conservación y la sella en una funda rígida (el famoso "slab") con una etiqueta que identifica la carta, la edición y la puntuación. Esa funda no se puede abrir sin romperla, así que la nota queda ligada a la carta para siempre.

La idea viene del mundo de los cromos deportivos en Estados Unidos y se ha extendido a todo el coleccionismo de cartas. Para el coleccionista tiene dos ventajas claras: la carta queda certificada como auténtica y su estado deja de ser una opinión para convertirse en una nota comparable. Por eso una carta graduada se vende y se intercambia con mucha más confianza que una suelta, sobre todo cuando hablamos de piezas valiosas.

La escala del 1 al 10 y las empresas que la ponen