Pides ramen y llega un bol humeante. Hasta ahí, todo claro. Pero cuando alguien te pregunta si lo prefieres shoyu o tonkotsu, la cosa se complica. Conocer los tipos de ramen no es una cuestión de postureo: es lo que separa un plato que te encanta de uno que pediste a ciegas. Y en Vigo, donde encontrar ramen caliente a las cuatro de la mañana era ciencia ficción hasta hace poco, merece la pena saber qué estás eligiendo.

Vamos al grano: te explicamos los tipos de ramen que existen, en qué se diferencian de verdad y cómo dar con el tuyo sin necesidad de haber vivido en Tokio.

Los cuatro tipos de ramen que debes conocer

En Japón el ramen se clasifica sobre todo por el tare, la base de sazón que da carácter al caldo. De ahí salen las cuatro grandes familias.

Shoyu (salsa de soja). El más clásico y el más fácil de querer. Caldo de color ámbar, transparente, salado y con un fondo tostado. Si nunca has probado ramen, empieza aquí: no arrasa el paladar y te deja apreciar los fideos y el resto de ingredientes.

Miso. Nacido en Hokkaido, en el norte frío de Japón. La pasta de soja fermentada le da un caldo espeso, dulzón y profundamente sabroso, con ese punto umami que se te queda pegado. Es el ramen de las noches de invierno, y en Vigo, con la humedad que entra del mar, tiene todo el sentido del mundo.