Son las once y media de la noche, mañana es el cumpleaños y no tienes nada. O peor: te acabas de enterar de que hay comida familiar y que sí, que hay que llevar algo. Los regalos de última hora en Vigo tienen un problema evidente: a esas horas está todo cerrado, las tiendas del centro bajan la persiana pronto y el domingo la ciudad se queda en modo lento. La solución que tenemos en Avenida Camelias 110 es sencilla: máquinas de vending japonesas abiertas las 24 horas, los 365 días, donde puedes salir con algo que no ha comprado nadie más del grupo.
Y ese es el truco real de un buen regalo improvisado: no que sea caro, sino que sea distinto. Un snack japonés que la otra persona no ha visto nunca gana a la enésima vela aromática comprada con prisa.
Por qué fallan los regalos de última hora en Vigo
El problema no es la falta de tiendas, es el horario y la repetición. Entre Príncipe, Urzáiz y los centros comerciales hay opciones de sobra a las seis de la tarde, pero muy pocas a las doce de la noche. Y cuando vas con prisa acabas comprando lo mismo que compra todo el mundo con prisa: una caja de bombones de supermercado, un marco de fotos, un pack de gel de baño.
Un regalo se recuerda cuando tiene una historia detrás. "Te traje esto de una máquina japonesa que hay en Camelias, abierta toda la noche" ya es una historia. "Lo cogí de camino" no lo es.