Los domingos en Vigo tienen fama de ser el día en que la ciudad baja la persiana. Y algo de razón hay: muchas tiendas cierran, la Calle Príncipe pierde el bullicio del sábado y a media tarde uno acaba dando vueltas al móvil buscando qué hacer en Vigo un domingo sin repetir el mismo plan de siempre. La buena noticia es que la ciudad sigue teniendo mucho que ofrecer si sabes dónde mirar: paseos que ganan con la calma, rincones que solo se disfrutan sin prisa y algún sitio, como el nuestro, que no cierra ni el domingo ni ningún otro día del año.

Aquí va una guía práctica, pensada para vigueses y para quien está de paso, con planes que funcionan de verdad tanto si amanece con sol como si toca el clásico orballo.

Paseos que el domingo mejoran

El domingo es el mejor día para caminar Vigo, porque hay menos coches y más silencio. Samil es la opción obvia: el paseo marítimo se recorre entero de punta a punta y, aunque no haga tiempo de playa, la vuelta con el mar de fondo compensa. Si buscas algo más recogido, el Monte del Castro ofrece una subida corta con la mejor vista de la ría y de las Cíes, y arriba siempre corre el aire.

El Casco Vello también cambia de ritmo el domingo. Las calles empedradas de la zona de la Colegiata y la Praza da Constitución se disfrutan mucho más cuando no hay que esquivar a nadie, y es el momento ideal para fijarse en las fachadas, los soportales y los detalles que entre semana pasan desapercibidos. Si te gustan los mercadillos, echa un ojo a lo que haya montado ese fin de semana: el ambiente de domingo por la mañana en el centro es de los mejores del año.