Agosto en Vigo tiene una trampa: hay tantas horas de luz que da pena meterse en casa, pero también tanta gente que los planes de siempre se llenan a las once de la mañana. Si estás buscando qué hacer en Vigo en agosto sin pasarte el día haciendo cola, la clave está en jugar con los horarios: playa temprano, ciudad a la sombra, y dejar lo mejor para cuando baja el sol. Aquí va una guía honesta, de vecino, con los sitios que de verdad merecen la pena y un truco para no quedarte con hambre a las tres de la mañana.
Las mañanas son para el agua
Samil es el clásico y lo seguirá siendo, pero en agosto conviene madrugar: antes de las once encuentras sitio, aparcas sin dar vueltas y el paseo todavía se puede caminar sin esquivar carritos. Si prefieres algo más recogido, O Vao y Alcabre son alternativas cómodas y con menos ruido, y la ría siempre está unos grados más amable de lo que uno espera en Galicia.
Para el plan grande, las Cíes siguen pidiendo autorización previa de la Xunta antes de comprar el billete del barco, así que no es algo que puedas improvisar el mismo día en agosto: se agota. Si te quedaste sin plaza, el paseo de la senda litoral desde Samil hacia Bouzas es un buen premio de consolación, sobre todo a primera hora.
Tardes de sombra: Casco Vello, Príncipe y miradores
Cuando el sol pega de lleno, el Casco Vello es el mejor refugio de la ciudad. Sus calles estrechas dan sombra natural, y entre la Praza da Constitución y la zona de las ostras se pasa una tarde entera sin darte cuenta. Príncipe, más abajo, es la calle para las compras y el escaparateo, con la ventaja de que casi todo tiene aire acondicionado.