Son las nueve de la noche de un jueves, alguien escribe al grupo "¿hacemos algo?" y de repente hay que decidir en diez minutos. Los planes de última hora en Vigo tienen fama de complicados: los sitios buenos piden reserva, las cocinas cierran antes de lo que crees y, si se te ocurre improvisar de madrugada, la ciudad parece encogerse. Pero improvisar en Vigo se puede, y bastante bien, si sabes qué está abierto a cada hora y qué planes no dependen de que nadie te dé mesa.

Esta guía va de eso: ideas concretas para cuando no hay plan, ordenadas por la hora del reloj y por el tiempo que haga. Sin listas imposibles ni reservas con dos semanas de antelación.

Planes de última hora en Vigo según la hora que sea

Improvisar bien es sobre todo una cuestión de horario. Cada franja tiene sus opciones y sus trampas.

De tarde (17:00–20:00). Es la franja más fácil. Un paseo por la calle Príncipe, subir al Monte do Castro a ver la ría desde arriba o darse una vuelta por el Casco Vello sin rumbo fijo funcionan casi siempre. Si el plan es con niños, el parque de Castrelos da para horas.

De noche temprano (20:00–23:00). Aquí empieza el problema clásico: sin reserva, en fin de semana, encontrar mesa en el centro es una lotería. La solución realista es no pelearte con ello. Coge algo para picar, súbete a un mirador o quedad en casa de alguien con la compra hecha.