Si hay algo que Vigo hace mejor que casi cualquier otra ciudad es enseñarte el mar desde arriba. Los miradores de Vigo son el plan perfecto cuando quieres vistas sin gastar nada: la ría, las Cíes al fondo, el puente de Rande, los barcos entrando al puerto y, de noche, miles de luces hasta Cangas y Moaña. Esta guía recoge los miradores que de verdad merecen la subida, cuándo ir a cada uno y un detalle práctico que casi nadie cuenta: qué llevar en la mochila para que la tarde o la madrugada salgan redondas.

Monte do Castro: el mirador en pleno centro

Es el más fácil de todos. El Parque do Castro está a unos minutos a pie de Príncipe, de Urzáiz y del Casco Vello, y la subida se hace entre árboles, jardines y los restos de la antigua fortaleza. Arriba, el mirador junto a los cañones te deja la ría entera delante: el puerto, el Berbés, Bouzas y, en días claros, las Cíes recortadas en el horizonte.

Es el sitio ideal para una primera visita o para ese amigo que viene de fuera y tiene solo una tarde. El atardecer desde O Castro es un clásico, y en verano se llena de gente sentada en el césped. Un consejo: el parque tiene horario de cierre, así que si vas a última hora, comprueba las puertas antes de subir. Y si te quedas con ganas de más, el Paseo de Alfonso XII, justo debajo, con el olivo que da nombre a la ciudad, es la prolongación natural del paseo con vistas al puerto.

Monte da Guía: la ría y el puente de Rande