Si alguna vez has visto un vídeo de una calle de Tokio a las tres de la mañana, seguro que te has fijado en ellas: las máquinas expendedoras en Japón están por todas partes, iluminadas, impecables y funcionando solas mientras la ciudad duerme. No son una curiosidad turística, son parte del paisaje urbano, igual que aquí lo son las farolas. Y en Vigo tenemos una versión de esa misma idea: tres máquinas japonesas en la Avenida Camelias 110, abiertas los 365 días del año.

En este artículo te contamos por qué Japón se llenó de máquinas, qué se vende realmente en ellas y en qué se parece (y en qué no) a lo que puedes encontrarte aquí, a diez minutos andando del centro.

Por qué en Japón hay tantas máquinas expendedoras

Se calcula que en Japón funcionan alrededor de cuatro millones de máquinas expendedoras, las llamadas jidohanbaiki. Es una de las densidades más altas del mundo y no es casualidad: hay varios motivos que se juntan.

El primero es el espacio. En ciudades tan densas, un local pequeño cuesta mucho dinero; una máquina ocupa poco más de un metro cuadrado y no necesita personal. El segundo es la seguridad: Japón tiene índices de vandalismo y robo muy bajos, así que una máquina puede pasar la noche sola en plena calle sin que nadie la toque. El tercero es cultural: allí se valora mucho el servicio rápido, impersonal y sin fricción. Comprar sin tener que hablar con nadie no se ve como algo frío, sino como algo cómodo.