Si tienes por delante un fin de semana en Vigo y no quieres pasarte el sábado mirando el móvil a ver qué se te ocurre, esto te va a venir bien. Vigo es una ciudad que se disfruta a trozos: una mañana de mar, una tarde de calles empinadas y una noche que no termina cuando cierra la cocina. Y para todo lo demás —el hambre de las tres de la mañana, el regalo que se te olvidó, el capricho raro— estamos nosotros, abiertos las 24 horas en Avenida Camelias 110.
Aquí tienes un plan realista para dos días, con las opciones de siempre y algún desvío que no suele aparecer en las listas.
Sábado por la mañana: mar y Casco Vello
Empieza por el agua. Si el día acompaña, Samil es el clásico: paseo largo, arena y ese aire salado que despeja cualquier resaca. Si prefieres algo más recogido, la zona de O Vao y Alcabre tiene calas más tranquilas y vistas a las Cíes que quitan el sentido.
Después, sube al Casco Vello. Las calles de piedra, la Praza da Constitución, el mercado de A Pedra y las ostras de la Rúa das Ostras son parada obligatoria aunque las hayas visto veinte veces. Es un barrio pequeño y se recorre entero en un par de horas sin prisa.
Sábado por la tarde: Príncipe, Castro y compras raras
La calle Príncipe es el eje comercial de la ciudad y el punto de encuentro por defecto. Desde ahí, subir al Monte do Castro cuesta menos de lo que parece y la recompensa es la mejor panorámica de la ría, con la ciudad, el puerto y el puente de Rande al fondo.